Felicidad conyugal = matrimonio a tres hilos
Anoche compartí junto a mi esposa con un grupo de ex compañeros de colegio. Es un grupo muy agradable, jovial, con los que siempre disfrutamos muchísimo, al compartir transparentemente lo que somos, sin pensar en impresionar a nadie; una verdadera ventana de alegría.
Pero no es hacerles agua la boca con este buen rato de lo que se tratan estas líneas, sino de una conversación que tuvimos con otras dos parejas sobre como tener un matrimonio feliz y pleno, cada vez mejor al pasar los años.
Cuando les pregunté a R y a P como se habían reconciliado, y que estaban haciendo que se veían tan bien, la respuesta de R fue sabia, “es un matrimonio a tres hilos, Dios como hilo principal, sumado a los hilos de P y el mío”. Minutos después conversaba con F, quién tiene decenas de años de estar felizmente casado con S, y con quién converso cada vez que nos vemos en cómo mantener nuestros matrimonios vivos, ardientes; y el tema de la noche volvió a recaer sobre Dios. F también sabe que la influencia de Dios ha sido y ES decisiva en la felicidad conyugal; al igual que lo sabemos mi esposa Rebe y yo. Y no es que Dios hará todo, como decía mi madre: “a Dios rogando y con el mazo dando”; tenemos que poner nuestro granito de arena en forma de respeto, dedicación, atención, cariño, amor……, pero sin Dios, sería como el queque sin levadura que no crece.
Para quién disfruta de la compañía de Dios, para quién ya ha cometido miles de errores en la vida, llega a ser evidente que los seres humanos solos no tenemos la capacidad de hacer siempre lo que sabemos que es bueno, y a veces cometemos las más terribles estupideces. Mas tonto aún, es hacer esto, cuando tenemos al Espíritu Santo para hacernos compañía gratis 24×7, y siempre dispuesto a apoyarnos en el camino del bien.
Entonces el mensaje resulta simple, R, P, F, S, Rebe y yo, les compartimos nuestro secreto para la felicidad conyugal: matrimonio a tres hilos, donde el hilo principal es Dios.